La ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá, inauguró el 6 de noviembre de 2018 el foro “Educar para el siglo XXI. Desafíos y propuestas sobre la profesión docente”. Este encuentro marca el inicio de la reforma de la profesión docente que se propone impulsar la ministra.

“Existe un amplio consenso en que los docentes son la pieza básica de la calidad de la educación”, ha resaltado Celaá. “Sin embargo, este convencimiento no siempre se ha traducido en las actuaciones que deberían garantizar las condiciones necesarias para que los profesores y las profesoras puedan llevar a cabo su compleja labor con éxito”, ha añadido.

  • Respecto a la formación inicial, la inducción en el aula y la formación permanente y evaluación, “Una de las primeras claves para avanzar es conseguir que los jóvenes, cuando van a elegir los estudios universitarios, consideren una opción atractiva dedicarse a la docencia”, ha subrayado Isabel Celaá. Teniendo en cuenta la importancia de la vocación en esta profesión, la ministra ha planteado un interrogante: si convendría establecer algún tipo de prueba o requisito para acceder a los estudios de magisterio y al máster para acceder a una plaza de profesor de secundaria.
  • Respecto a la Inducción a la profesión docente, la ministra ha reflexionado, en su intervención inicial, sobre si es conveniente o no “establecer una fase de inducción a la práctica en la que el nuevo docente esté arropado y apoyado por expertos en esta tarea de acompañamiento, de forma que pueda consolidar sus competencias antes de asumir de forma autónoma su trabajo”, ha indicado Celaá. A su juicio, hace falta fortalecer las estructuras de colaboración dentro de los centros escolares, lo que implica garantizar en el horario laboral tiempos de reflexión conjunta “tan importantes como las horas lectivas”; mejorar la estabilidad de las plantillas; promover un modelo de formación permanente, y evaluar la capacidad de trabajar en equipo en proyectos comunes.
  • Respecto a la Formación permanente y evaluación docente, “No podemos dejar de establecer un sistema de evaluación riguroso y confiable que permita a todos aquellos que lo deseen recibir una información sobre su quehacer docente y que les ayude así a seguir avanzando en su práctica y mejorar también las condiciones laborales en las que la ejercen”, ha destacado Celaá en su intervención. En opinión de la ministra, se trata de establecer un “difícil pero necesario equilibrio entre exigencia y apoyo”. “Queremos los mejores docentes, pero, para ello, debemos darles todo nuestro apoyo”, ha recalcado.
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